domingo, 21 de junio de 2015

Actividad de Investigación.


Huelas africanas: Nuestra tercera raíz cultural
Crónica del proyecto del grupo Juventud y Sabiduría.





Huellas africanas en  el barrio Francisco Martínez Rico del municipio de  Funza, Cundinamarca.


Aún con la poca brisa que había, las cadenetas daban la bienvenida al barrio Francisco Martínez Rico, lugar de asentamiento de la comunidad de palenqueros que se han venido a vivir al municipio de Funza, ese día se escuchó:

“…nos ha hecho revivir ese 21 de mayo, recordando lo importante que ha sido para nosotros esta fecha y de la cual nadie le había  dado esa importancia. Resaltando lo bueno y no lo malo que los demás siempre veían; nos ayudó a crear una nueva imagen de lo que realmente somos… Fueron las palabras dirigidas al público afrodescendientes  por parte de su líder al celebrar su día y allí estaban los miembros del grupo de investigación para saber sobre sus costumbres, actitudes, aplausos.

 Alrededor de diez meses  atrás, en la biblioteca del colegio y con el ánimo de organizar todo, de ir definiendo pautas, actividades, construir conocimiento a partir de la pregunta:
¿Cuáles son los aportes culturales, gastronómicos y del lenguaje que han realizado los habitantes afrocolombianos del barrio Francisco Martínez Rico al municipio de Funza? Esa pregunta ronda siempre cada actividad, desde el comienzo y con la energía de poder  hablar, leer, escuchar y practicar la herencia africana, los sabores y peinados que van dando un referente distinto frente a lo que se ha escuchado y conversado, con lo que se encuentra al ir al lugar, a los sitios en los cuales habitan los afros, estos seres hermosos llenos de música, de alegría y que se constituyen  en la tercera raíz cultural nuestra.

Revisar el atlas de la culturas afrocolombianas  fue la primera actividad, un relato  desde el cual se puede escuchar la música, una página con fotografías, una expresión artística que llena de colores el computador al ir leyendo, revisando, conociendo y que al entablar  una comunicación se comprende entonces todo lo que se vive en el barrio donde se realiza la investigación.
-Profesor, revisé toda la página, hay reinas, danzas, y además busqué sobre Funza y los afros, esta todo, es un lugar lleno de sonrisa.

Pronunció Lina y lo mejor que agradó es esa metáfora abierta a lo que nos íbamos a encontrar al llegar al lugar donde se realizaría la investigación, un barrio a la entrada del pueblo, un sector inaudible en su música, en sus construcciones; lejos de  la herencia de San Basilio de Palenque, este sector es  totalmente andino, casas unas sobre otras, se dice adiós a la paja, al barro, al suelo destapado, pero en sus viviendas esta la riqueza de lo que queremos investigar, están asomados en las ventanas, de manera tímida se  oye la música, la champeta esta viva y el aceite preparando la arepa de huevo, el pescado, el arroz de coco y las manos danzantes para  trenzar el cabello es lo que buscamos, es lo que queremos escribir, allí están sus aportes.
-Allá están los señores afrodescendientes, vamos a entrevistar y conocer sus aportes-  dijo María, con sus  dudas, sus ganas de buscar el conocimiento y saber más sobre ellos, nos llevó a tantos habitantes, fue un domingo para recolectar y sustentar la pregunta, fue un día de fotografías, la mamá de Lina estaba preparando el almuerzo y al fondo se escuchaba la canción: la propia nubecita… todos la tarareaban.
Desde la venta, con las preguntas en la mano, Karen miraba atenta la actividad de esta semana, las preguntas que hacía el profesor:
1.      Si conoce afrocolombianos (pueden ser del colegio o vecinos) pregúnteles qué aportes creen ellos que le han realizado al municipio de Funza.
2.      Escuche música afrocolombiana, pueden ser de cantantes de cualquier ritmo y comente cómo le parece.
Karen dudaba a quién preguntar, cómo acercarse y era entonces el ánimo para investigar, en el colegio hay varios chicos afrocolombianos, muchos padres de familia y señoras, mueres  que caminan  en la calle, pero cómo abordarlos, unas preguntas existenciales de cuál es la mejor forma de hacerlo, cómo escribir sus respuestas. En los viajes que ha hecho ella entre Funza y Bogotá siempre hay descendientes africanos, cómo harán esos aportes, será en dinero, en palabras, en música, Karen decidió preguntar a una vecina y allí fue cuando encontró la clave para amar otra cultura, otras formas de entender la comida, los peinados, las palabras, el vestuario y la sonrisa hermosa de cada negro que se acerca y simplemente al caminar se nota la alegría de los tambores, de la sabiduría que aún existe después de la triste diáspora que los trajo América. Pero que hoy enriquecen el ser de estas tierras, nutren al municipio con sus cualidades y más con sus aportes que no se centran el sector donde habitan, sino en ambiente escolar, empresarial, en la gastronomía y es allí donde esta la próxima visita.
Es domingo 26 de abril, son las ocho de la mañana, parece que va a llover, pero en la casa de la mamá de Lina nos esperan, todo esta listo, los estudiantes del grupo de investigación han llegado, huele a pino recién cortado, harina y aceite hirviendo, la señora se prepara para explicar cada ingrediente, el paso a paso de la comida afrodescendientes, suena música y todo esta limpio, las niñas se sientan y escriben, la profesora Nathaly toma las fotografías, es así como comienza el día de las arepas de huevo, de la conversación sobre el hacer  de la cultura  afro en esta zona, sus raíces, convivencia y cotidianidad en el barrio.
Fueron muchas las preguntas, desde el peinado, las viviendas, el lenguaje, el vallenato que se escucha, la herencia de Palenque, la sonrisa, y la comida, donde la señora explicó cada detalle y los secretos que sus arepas que le han permitido trabajar, compartir y desayunar para sorprender al esposo y la familia cada semana.
-Esta ha sido una experiencia donde he perdido el miedo a preguntar, dijo Johana, el día de la evaluación.
-Hay que bailar para mostrar lo que hemos aprendido o hablamos de la arepa de huevo o de las palabras nuevas, de los peinados, de las fotos, de qué hablo profesor, dijo Karina cuando nos presentamos en el encuentro provincial en Madrid, Cundinamarca.

-Profe… hay otro chico afro que quiere entrar al proyecto porque le gustan los paseos, la comida, los bailes y habla más que yo…será que lo invito y la camiseta que sea talla M, pronunció en su espontaneidad Cristian,  un  chico que posa siempre y sonríe porque tiene la esencia afro, lo que son herederos de la música, los que contribuyen para que este proyecto continúe y que siempre hay aspectos nuevos cuando se llega al barrio Martínez Rico y hay que sentarse toda una  tarde para aprender de nuestra tercera raíz cultural, huellas de  África en América.